De allí la importancia de vacunarlos según el calendario nacional de inmunizaciones que dispone el Minsal anualmente en su sitio web. Recuerda que es un derecho adquirido el que tu hijo tenga acceso a estas vacunas pero es tu responsabilidad que éstas sean administradas cuando corresponde.
BCG: protege contra la tuberculosis. Se aplica vía intradérmica en el brazo derecho. No produce fiebre, se notará enrojecimiento para posteriormente dejar una pequeña cicatriz.
DPT o Triple: protege contra 3 enfermedades bacterianas. Puede tener reacciones como fiebre, inflamación, dolor y enrojecimiento. Pese a que su eficacia es de casi el 100% se recomienda la aplicación del toxoide tetánico diftérico tipo adulto, cada 10 años.
Antipolio: protege contra la poliomielitis, enfermedad infecciosa aguda que afecta al tracto gastrointestinal y ocasionalmente al sistema nervioso central. Existen 2 tipos la oral y la inyectable. Esta última puede producir alergia y pequeñas reacciones cutáneas como enrojecimiento y dolor.
Anti HIB: previene las infecciones infantiles por el Haemophilus influenzae B, que puede provocar enfermedades graves y potencialmente mortales que afectan el cerebro, los pulmones y los huesos o las articulaciones.
Anti hepatitis B: la Hepatitis tipo B es una infección viral que compromete al hígado causando enfermedad aguda con posibilidad de transformación crónica. Existen razones suficientes para prevenir mediante el uso de vacunas contra el virus de la Hepatitis B.
Tres vírica: protege contra el sarampión, rubeola y paperas. Puede producir fiebre moderada, resfriado, inflamación de las glándulas del cuello y enrojecimiento de la piel.
Toxoide diftérico tetánico: pueden presentarse reacciones de tipo inflamatorio en el sitio de la aplicación. El hidróxido de aluminio usado como adyuvante, da lugar a la formación de un nódulo, que puede persistir durante varias semanas y desaparecer espontáneamente. Ocasionalmente se presenta malestar y fiebre ligera.
Anti influenza: produce muy pocos efectos secundarios en comparación a las antiguas vacunas contra la influenza. Las reacciones pueden ser fiebre, malestar, escalofríos y dolores de cabeza. No produce influenza pues no contiene el virus vivo.
Si por algún motivo el esquema de vacunación se interrumpe, las vacunas deben ser aplicadas conforme a la edad, pero no reiniciar el tratamiento independientemente del tiempo transcurrido desde la última dosis aplicada.
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