martes, 5 de enero de 2016

Objetos transicionales ¿Sabes por qué tu hijo no se puede separar de ciertos objetos?

A sí como el amigo de Charlie Brown, Linus, que no se separaba de su “mantita”, los niños suelen apegarse a ciertos objetos que les brindan seguridad. Pero en estos casos dónde queda el límite entre lo natural y lo problemático. Esta es la pregunta recurrente de los padres que afrontan esta situación.

Estos son artículos a los que los niños se apegan para sentir calma durante el día y que resultan prácticamente imprescindibles a la hora de dormir. A estos se les conoce como objetos o fenómenos transicionales.

Definido de este modo por el psicoanalista y pediatra inglés Donald Winnicott, es un elemento escogido por el niño, casi siempre relacionado con la sensación de succionar, oler o sentir una textura, para darse consuelo frente a la idea de separación que surge cuando el pequeño experimenta que es un ser independiente de su madre.

Winnicott pone en evidencia que el objeto transicional aparece entre el cuarto y el duodécimo mes de vida del bebé, periodo que coincide con el destete. La madre impone una distancia a su bebé, con la que saca al niño de su ilusión de fusión. Entonces el pequeño siente una especie de frustración al darse cuenta de que la satisfacción de sus pulsiones físicas y psíquicas dependen de algo que lo rebasa.

No importa que a los padres les parezca feo o antihigiénico. Es el niño quien elige cuál será su objeto de consuelo. No importa que se un peluche sucio o deteriorado. A veces, eso lo hace más valioso. Y es en estos momentos cuando los padres tienen que tener mucha paciencia y colaborar.

Según algunos expertos, es posible que el individuo nunca deje por completo su objeto transicional, lo cual no importa siempre y cuando esto no afecte su normal desarrollo social. Hay adultos que no pueden dormir sin frotar alguna manta o llevarla a la cara, o sin tocarse los cabellos. Esos son vestigios del objeto transicional que perduraron pero que no afectaron al individuo para alcanzar sus metas.

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