Luego del primer año de vida tu hijo puede volverse más selectivo con los alimentos que come y comienza a rechazar alimentos que antes comía. Las proteínas animales son, por lo general, algunos de estos alimentos que el niño comienza a rechazar carne vacuno, pollo o pescado. Pero existen algunas razonas, para este comportamiento, que queremos explicarte.
Este repentino cambio podría deberse a que su cuerpo ya no crece tan rápido como lo hizo en sus primeros 12 meses de vida, donde aumentó de peso y de talla casi 3 veces más que desde el momento del nacimiento. Por ello su cuerpo no necesitará toda la energía aportada por estos alimentos para crecer rápidamente como lo venía haciendo.
Es probable que una de las razones más comunes por las que un pequeño no quiere consumir proteína animal esté relacionada con los hábitos que tenga la familia, específicamente si son vegetarianos o veganos.
El consumo de proteínas de origen animal en el niño es muy importante. Éstas son fuente de nutrientes básicos como el hierro, vitamina B12, calcio y grasas esenciales, como el omega 3, todos estos fundamentales para el desarrollo de músculos.
Es bueno asegurar un aporte adecuado de hierro en aquellos niños que no comen proteínas de origen animal y una excelente alternativa son los granos o leguminosas (frijoles, lentejas, porotos, garbanzos), los vegetales de color verde como la espinaca, brócoli, acelgas, berros, y frutos secos como nueces, almendras, pistachos, maní. Una forma de aprovechar la absorción del hierro es consumir alimentos ricos en vitamina C como naranja, frutilla, limón.
Si tu hijo está comiendo al menos 2 cucharadas de carne, pollo o pescado en cada comida, no es cuestión para alarmarte, recuerda que muchas veces tenemos la expectativa que coma en porciones que no son reales para un niño. Probablemente estas pequeñas cantidades son suficientes para el pequeño. Por su puesto toda esta información es importante que se la transmitas a su médico durante su control mensual.
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