La alimentación complementaria se trata de la inclusión de alimentos sólidos en la dieta de tu bebé cuando este aún está amamantando o consumiendo alguna fórmula láctea. Tu pediatra la recomendará aproximadamente a los 6 meses de edad y en ese momento será clave la paciencia y la perseverancia que puedas tener con el más pequeño hasta que este se acostumbre a tener una dieta variada rica en alimentos saludables.
Las frutas son imprescindibles en esta etapa, por eso queremos hablarte sobre algunas de ellas.
La manzana es una de las primeras frutas que le darás a tu bebé. Tu mejor opción será hacerla en puré o trocitos pequeños, teniendo en cuenta el primer día solo la chupará, dale tiempo de acostumbrarse a los nuevos sabores, teniendo margen para los errores o pequeños accidentes, aunque no lo creas estos serán sus primeros momentos de independencia pues muy pronto comenzará a comer por su propia cuenta.
La naranja, puede ser ácida o dulce, así que dedícate a buscar aquellas más dulces para hacer este primer encuentro agradable, recuerda la importancia de la primera impresión. Si las combinas con otra fruta como la manzana probablemente será mejor la experiencia. También puedes dar en zumo, dársela en trocitos, batir la naranja pelada, cuidado con las semillas y las hebras que la pueden hacer desagradable para el bebé. Primero en zumo y poco a poco cuando se vaya familiarizando con el sabor, en trocitos o batida.
Banana o plátano. Es la fruta predilecta de esta etapa, pues suele gustar bastante por su textura y sabor. Un día prueba sólo plátano, otro con naranja, otro con manzana, otro con los dos. Es un trío perfecto, de rico sabor, cargado de nutrientes y de accesible para casi todo e mundo.
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