Eliminar por completo las grasas de nuestra dieta con el fin de bajar de peso es uno de los errores más comunes que se hacen. Resulta contraproducente pues las grasas son macronutrientes del mismo modo que los carbohidratos y las proteínas, indispensables para una vida sana y equilibrada. Además, colaboran con el funcionamiento adecuado de nuestro cuerpo, aportando calorías que ayudan a alcanzar el requerimiento diario de energía.
Cuando hablamos de las grasas y de sus beneficios no os referimos a alimentos procesados o fritos en litros de aceite. Existen grasas saludables que es este caso son las que debemos consumir. Tal cual otros nutrientes, estas grasas las podemos conseguir en ciertos alimentos tanto de origen vegetal como animal, carnes, aves, pescados, lácteos, huevos, mantequilla, palta, frutos secos y aceites vegetales, e incluso, nuestro cuerpo puede fabricarlas a partir de otras moléculas no grasas. Por ejemplo, si consumimos una cantidad de carbohidratos o de proteínas superior a la que necesitamos, el exceso se convertirá en grasa y será almacenado en el tejido adiposo, la grasa bajo la piel, para ser usado como energía posteriormente.
Las grasas saludables son súper importantes para brindarle energía al tejido muscular, es decir, de alguna manera alimentan nuestros músculos. Son el principal combustible que usamos cuando estamos en reposo, cuando realizamos alguna actividad de baja o moderada intensidad, y durante períodos de descanso entre series muy intensas de ejercicios.
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