martes, 19 de julio de 2016

Tres colores para pintar la habitación de tu hijo según su sexo

Los colores son importantes en nuestra vida, y si se trata de decoración está afirmación tiene más vigor. Y es que el color de las paredes de los espacios que habitamos puede transmitirnos emociones, pueden hacernos más alegres, menos estresados o por el contrario, pueden producir sensaciones incómodas y menos agradables. De allí la importancia de que la habitación de nuestros hijos tenga el color adecuado.

 

Estas son algunas opciones para decorar las paredes de la habitación de los más pequeños de la casa, dependiendo si son niños o niñas.

 

1 Pese a que el rosa y el azul está asociado a niñas y niños respectivamente, las opciones van mucho más allá de estos dos colores, incluso hoy en día nos atrevemos a usar estos colores sin distinguir los géneros y sin encasillarlos en una tendencia. Es decir, el azul puede ser usado perfectamente en la decoración de una habitación para ellas, y el rosa (aunque en menor proporción) podrá ser usado en ciertos detalles en la habitación de ellos, sin que esto tenga que significar algo más trascendental asociado a su género o gustos.

 

2 El blanco resulta ser una opción perfecta y combinable con cualquier otro color, tanto para la habitación de las niñas como la de los niños. La combinación se puede dar con colores como el turquesa, el naranja o si quieres algo menos llamativo, el amarillo claro. En el caso de los chicos, una habitación con blanco y turquesa será ideal, la tranquilidad que estos colores transmiten será de gran utilidad, sobre todo si se trata de pequeños traviesos súper activos.

 

Por otra parte para niñas más relajadas podrás optar por el amarillo en combinación con el blanco, una dupla que también transmite serenidad y armonía.

 

3 El naranja puede parecer un tono arriesgado pero puede completar una decoración sensacional en cuarto de los más pequeños, especialmente el de las niñas de la casa. Trasmite regocijo, fiesta, placer, vida y la presencia de sol. Atrae la vista, estimula el apetito, la conversación y la caridad. Es el color de la vitalidad, la alegría y la felicidad. Puede eliminar miedos y estados de depresión, pero combinado con colores como el blanco o el amarillo te dará el doble de sus beneficios.

 

En el caso de los niños un color de gran vitalidad es el verde natural. Es un color muy elocuente y se está asociado con la naturaleza, la fertilidad y la primavera. Transmite seguridad, expansión y lo animará al crecimiento emocional. Proporciona mayor actividad cerebral, calma el estado de ánimo y actúa como desintoxicante.

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