Lo primero que debes tomar en cuenta es si tu amigo cuenta con el espacio suficiente en su casa o departamento para satisfacer las necesidades de tu mascota, en este caso dependerá del tamaño de los hábitos que tiene el animal. Si se trata de un perro grande debería sentirse cómodo en el espacio que se le asigne, pues si es un espacio pequeño además de sentirse abandonado y triste, sentirá ansiedad o pánico. Si es otro tipo de mascota de igual forma cerciórate de que tu amigo está preparado para el cuidado y tiene el tiempo suficiente para atenderlo.
Si definitivamente ninguno de tus amigos tiene las condiciones en su hogar para recibir a tu mascota, lo recomendable es que sea él quien venga a tu casa y acompañe a tu mascota. En realidad esta sería la situación ideal ya que el impacto de tu ausencia afectará menos al animal. Moverse a otro sitio podría ser aún más traumático que recibir la compañía de un extraño es su propia casa.
Deja las indicaciones por escrito, hora de las comidas, salidas, baños (si amerita) e incluso, el número de su médico veterinario por si se presentara alguna emergencia. Mientras más específica sea en las instrucciones más dolores de cabeza te ahorrarás y menos pena sentirá tu mascota ante tremendo cambio.
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Si te llevas a tu mascota a casa de algún amigo no olvides empacar todas sus pertenencias y más aún con las que más apego tiene, su cama, sus cobijas, su plato para comer, en fin, todo aquello que le haga saber que el cambio será momentáneo y que sus cosas seguirán tal como estaba, sólo cambiará por unos días de vivienda.
No olvides de llamar de vez en cuando a tu amigo para ver cómo ha progresado la relación. Lo mejor es preferir dejarlo con un amigo o familiar que ya conozca previamente de esta forma terminará acostumbrándose fácilmente superando tu ida en poco tiempo.
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