Lo que debes tener en cuenta
A la hora de sembrar en masetas y no directamente sobre el suelo debes tomar en cuenta la profundidad que necesitará cada planta dependiendo de su especie. No requerirá mucha profundidad, pues se ha demostrado que de 7 a 15 centímetros serán suficientes para plantar zanahorias, tomates, choclo, porotos, zapallo, rábano, berenjenas, pepinos, albahaca, menta, etc.
Una característica de este tipo de cultivo es la necesidad de regar las plantas muy seguidas, diariamente e incluso más de una vez al día, dependiendo de la temporada y sin exagerar en el riego pues de esta forma se perderían nutrientes. Con respecto a la luz los expertos recomiendan optar por una ubicación que reciba entre 8 a 10 horas de luz diaria. Hay que considerar los cambios de estación y el tipo de cultivo que tendrás durante esos días. Lo ideal es una terraza sin edificios que bloqueen el sol, es decir, que mientras más alto será mucho mejor.
El abono o fertilización de la tierra es fundamental. Como el huerto será pequeño es más fácil encontrar abono natural, el estiércol animal es el recomendado, especialmente el de caballo, despreocúpate de malos olores que debidamente utilizado no tiene ningún olor. Otra opción que existe es el “Compost” un tipo de abono orgánico que puedes preparar en casa, aprovechando los residuos vegetales del hogar en lugar de tirarlos a la basura.
Los consejos:
Infórmate sobre los cultivos y sus temporadas, aunque la primavera representa una buena época para los tomates, los pimentones, la cebolla y el perejil, algunas hortalizas o frutos tienen mejores resultados en otras épocas.
También el riego se debe ajustar a la época del año, al clima y a la cantidad de plantas. Mientras que en invierno disminuye la cantidad de agua que necesitan, en verano el riego se vuelve constante.
La luz puede arruinar el huerto. La mejor orientación es hacia el sur, donde las plantas obtendrán la luz y el calor necesarios para un buen crecimiento.
Respecto al abono y el fertilizante, dependerá de las plantas. Aquellas de las que se come el fruto, como el tomate, el pimiento o la berenjena, necesitan más que las cebollas o las lechugas. Suele realizarse dos o tres veces al año, sin cambiar el contenido de la maseta y añadiendo sólo los nutrientes necesarios.
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