lunes, 2 de mayo de 2016

Lo que hay detrás de los extraños comportamientos gatunos

Tener un gato de mascota puede ser muy entretenido. Aunque tienen fama de ser mucho más independientes que los perros, los felinos deleitan a sus dueños con interesantes conductas. Por ejemplo, muchas veces buscan las caricias de sus amos y ronronean, se pasean entre sus piernas y tratan de llamar su atención saltando sobre ellos de improviso.

Sin embargo, estos pequeños animales de compañía también tienen conductas inexplicables para el ser humano, como arañar muebles, masticar objetos, tratar de cazar pájaros o ratones aunque tengan comida en su hogar, comer plantas o pasto de vez en cuando, y divertirse con una simple caja de cartón como la reconocida gata Maru que es sensación hace varios años en Youtube.

 

Si tienes un gato que tiene ésos y otros comportamientos extraños, la docente de Medicina Veterinaria de la Universidad del Pacífico, Sylvia Arrau, aclara las razones de las diez conductas más extravagantes de los felinos:

 

1.      ¿Por qué ronronean?: Los estudiosos del tema han ido variando las posibles causas por las cuales los felinos emiten este sonido. La creencia popular dice que el gato ronronea cuando se encuentra a gusto y muy agradado, y que de esta forma manifiesta la complacencia de la compañía humana. Pero hoy se sabe que no es tan así, ya que de hecho un gato puede ronronear motivado por el dolor y la furia, y en situación de parto o en estado moribundo. Por lo tanto, el ronroneo es más bien una forma de comunicación del animal que se desarrolla muy tempranamente, desde su primera semana de vida, cuando está mamando en forma efectiva.

 

2.      ¿Por qué los gatos rozan su cuerpo con el del ser humano?: Este comportamiento que se da generalmente en las piernas, cumple la función de comunicar que el animal está saludando amistosamente a su dueño, intercambiando olores con la persona querida. El ritual consiste en frotar la cara, el costado y la base de su cola contra las piernas de la persona, impregnando así su olor y dejando sus feromonas o sustancias de marcaje en su amo. Luego se olfatea y lame su cuerpo para constatar el aroma de la persona.

 

3.      ¿Por qué “amasan”?: Este comportamiento de los gatos es amistoso, aunque hay veces en que se interpreta como agresivo, ya que algunos felinos suelen exponer sus garras en el acto de amasar. Este se origina desde que son crías, cuando suelen amasar las glándulas mamarias para estimular la bajada de leche. Consiste en un movimiento rítmico, lento y acompasado, donde alternan ambas patas delanteras. El “masaje” suele aplicarse sobre el pecho de su amo, lo que refleja que los gatos ven a sus dueños como figuras maternas, ya que les dan alimento, cariño y abrigo, y de esta forma lo reconocen en su idioma gatuno. También se ha especulado que el gato amasa a sus dueños como forma de marcaje, para que sus olores queden sobre él. Es un comportamiento que refleja bienestar y tranquilidad. El gato que amasa es un gato feliz.

 

4.      ¿Porque arañan los muebles?: Los gatos necesitan desgastar sus uñas, ya que si no lo hacen éstas crecerían demasiado. Este acto ayuda, además, a fortalecer todos los tejidos asociados a sus patas y uñas, así como también la retracción y protrusión o exposición de sus uñas retráctiles cuando se encuentren con sus presas. Por otro lado, se ha observado que al arañar los muebles los felinos dejan sus olores o marcas allí, como una forma de marcaje que les da seguridad en un territorio conocido por ellos.

 

5.      ¿Por qué tratan de atrapar pájaros o ratones si ya tienen comida en casa?: El instinto cazador en los gatos es muy fuerte, sobre todo en los jóvenes. A pesar de que el animal es alimentado todos los días por su dueño, este instinto está latente, acompañado de la curiosidad natural de los felinos. El deseo de cazar es independiente de la alimentación segura que tienen en el hogar, ya que desde muy pequeños sus madres los entrenan para matar a sus presas.

 

6.      ¿Por qué muerden o mastican cosas de la casa?: Este comportamiento se da más en gatitos jóvenes que en gatos adultos y se puede deber a múltiples causas. Una de ellas es simular el acto de mamar en la ropa, cuando han sido separados en forma prematura de sus madres. También se ha relacionado esta conducta con la falta de nutrientes en la dieta por una alimentación insuficiente y con una enfermedad llamada Pica, patología donde existe una compulsión por la ingesta de objetos diversos o incluso por aburrimiento. Finalmente, también se ha hablado de causas genéticas, en razas orientales como el Siamés o Birmano, que tienden a masticar lana.

 

7.      ¿Por qué los gatos aman las cajas y otros espacios pequeños?: Las cajas de cartón no son los únicos escondites que les gustan a los gatos; también les encantan los recipientes redondos, los lavamanos y las canastas. Ello se puede deber a que en ese espacio se sienten seguros y tibios, bajando el nivel de estrésLos gatos se sienten más cómodos a temperaturas entre los 30° y 36°C, por lo que prefieren los lugares soleados o calientes, como los radiadores o cajas.

 

8.      ¿Qué quiere decir cuando un gato mira fijamente y sigue a la persona?: Es relativo, ya que puede significar que está atento frente a un desconocido y se siente amenazado. También puede estar pendiente de los movimientos del dueño. Todo depende de qué se lea en su mirada, la cual puede ser claramente de amenaza, de búsqueda de juegos, petición de alimento o de atención, o incluso de cariños. Por otro lado, están una serie de gestos que pueden acompañar la mirada, como son los movimientos de sus orejas, cola, bigotes y pupilas más o menos dilatadas.

 

9.      ¿Por qué comen plantas?: Este comportamiento es frecuente en los gatos y en el caso de los felinos de departamento puede ser incluso peligroso, ya que existen muchas plantas que pueden ser tóxicas para estos animales. Durante muchos años se promovió la idea que los gatos consumían hierbas porque eso les facilitaba el vómito posterior cuando tenían algún desorden digestivo, pero a lo largo del tiempo se ha observado que en ocasiones lo hacen estando totalmente sanos y en forma frecuente.Actualmente existe otra hipótesis más creíble que la anterior y es que el gato busca incluir a su dieta el ácido fólico, elemento nutricional indispensable en la síntesis de hemoglobina.

 

10.  ¿Por qué se sientan sobre el libro o periódico mientras su amo trata de leer?: Probablemente se deba a la búsqueda de atención de parte del gato, que está tratando que el dueño deje de hacer lo que está haciendo, en este caso estudiando o leyendo, para que le preste atención, para que lo acaricie y juegue con él.

Estrategias para ayudar a niños con problemas de aprendizaje

Llegan las primeras notas del semestre académico y muchos padres se niegan a aceptar que las calificaciones rojas pueden ser producto de potenciales problemas de aprendizaje y no de la flojera. Por ello, la psicóloga Susana Arancibia, docente de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico, llama a los padres a evitar los prejuicios y no dudar en consultar con especialistas, de modo de tener un diagnóstico precoz.

 

“Resulta habitual que la primera reacción sea ´proteger´ al hijo y culpar al cuerpo de profesores por los deficientes resultados obtenidos. Sin embargo, es importante entender que los niños que presentan problemas de aprendizaje poseen niveles de desarrollo cognitivo similares al promedio de sus compañeros y que mientras más rápida sea la reacción de los adultos para asumir y enfrentar estas dificultades, los niños obtendrán ayudas efectivas que potencien sus aprendizajes”, afirma Susana Arancibia.

 

En este sentido, la especialista en Neurociencia y Salud Mental plantea que la falta de un diagnóstico adecuado puede traer serias consecuencias en el niño a nivel psicológico. “Mientras más tardío haya sido el diagnóstico, es probable que mayor sea el daño de su autoestima”, advierte. Por lo mismo, entrega algunas importantes recomendaciones para que los padres apoyen a sus hijos cuando sufren problemas de aprendizaje:

 

Potencie su autoestima. Use mensajes positivos; crea en sus habilidades y competencias acorde a sus posibilidades; otorgue responsabilidades gradualmente. En la medida que el niño sea estimulado, se sentirá capaz de conseguir las metas propuestas.

 

Baje las expectativas personales de los adultos y céntrese en el esfuerzo que el niño imprime a cada acción, con independencia de las calificaciones. Todas las personas  tendemos a esforzarnos por lograr una meta cuando somos reforzados positivamente.

 

Ayude a los niños a generar hábitos de estudio. Establezca horarios claros y estables. Recuerde que no debe disminuir la exigencia, sino que adaptarla a las necesidades de cada hijo.

 

Potencie en el niño distintas habilidades, más allá de lo cognitivo. Pueden ser de carácter deportivo, social o afectivo. Lo importante es comprender que la dificultad para aprender es sólo una parte de su existencia.

 

Desincentive los comportamientos inadecuados o violentos, evitando imponer el castigo físico como medida disciplinaria, ya que esto potencia la aparición de la conducta que se trata de extinguir.

 

De instrucciones claras, breves y precisas. Esto ayudará al niño a comprender mejor el mensaje.

 

La rutina, el orden y la organización de los espacios y tiempos es primordial. Los hijos deben tener claridad respecto de aquello que deben hacer, cuándo y dónde lo deben cumplir.

 

Fomente las habilidades sociales. En la medida que los niños juegan con otros, aprenden la experiencia de la autorregulación a través de la socialización con los pares.

 

Finalmente, la docente de la Universidad del Pacífico indica que es fundamental entender que el niño debe sentir que es un orgullo para sus padres. “Ellos perciben los afectos de una forma mucho más clara que los adultos y no aprenderán con una charla, sino que crecerán con el ejemplo que día a día le otorgan quienes lo aman. Así, padres e hijos emprenden un camino que genera beneficios no esperados, tales como la capacidad de superar obstáculos, resiliencia, tenacidad frente a las situaciones adversas, resolución creativa de conflictos, entre muchos otros, todas habilidades blandas que le permitirán a ese hijo o hija enfrentar la vida con mayores recursos personales”, concluye Susana Arancibia.

La culpa de las mamás que trabajan fuera del hogar

Tal como se señala en el estudio de Participación Laboral Femenina en Chile: Situación y Desafíos, elaborado por la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2015, la participación laboral femenina en nuestro país, aunque aún es baja, ha aumentado en los últimos 25 años, especialmente en el segmento de mujeres casadas, superando el 49%.

 

Así, realizarse como mujer, esposa, madre y además trabajadora, es lo que ansían muchas mujeres, algo que algunas logran a costa de sacrificios y con una cierta dosis de culpa al sentir que por trabajar fuera de casa postergan a la familia y los hijos. De hecho, según el mismo estudio, un 82% de los hombres y un 85% de las mujeres creen que “es probable que un niño en edad pre-escolar sufra si su madre trabaja”.

 

Para la Directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico, Carmen Gutiérrez, esto sucede porque hay un rol social adscrito al género, al cual se asocian ciertos comportamientos, sentimientos y obligaciones. “Al género femenino normalmente se le otorga un mayor permiso para que experimente y para que exprese sentimientos de culpa, lo que también guarda relación con que a ese a género se le da la responsabilidad y el cuidado de los hijos”, explica.

 

En ese contexto, se define que las mujeres poseerían una serie de características prácticamente innatas y no culturales, que las harían más proclives a asumir de mejor manera la tarea de cuidado de los hijos y de la familia. “Por lo tanto, al estar tensionada en el cumplimiento satisfactorio de esa tarea y por estar repartida respondiendo adecuadamente en distintos escenarios, como podría ser la casa y el trabajo, las mujeres podríamos experimentar con mayor claridad, intensidad o frecuencia, el sentimiento de culpa”, aclara la psicóloga.

 

La experta indica que lo que hay de fondo es que los dos ámbitos de desarrollo, el laboral más social y abierto al mundo, y el espacio más interno de la casa, son espacios opuestos y antagónicos, que de alguna manera tienden a rivalizar. “Lo que ve uno a lo largo de toda la historia es que las mujeres siempre fuimos percibidas al interior de las casas y que no somos sujetos protagónicos de cambios y de acciones sociales. Y si uno ve la historia universal y chilena, y áreas como la investigación y la ciencia, la presencia de las mujeres es también escasa, porque no se privilegia ni se promueve”, apunta.

 

El hecho de que la fuerza laboral femenina sea cada vez mayor no ha provocado grandes cambios en términos de menor culpa y mayor equidad. “Que las mujeres salgan al mercado laboral, sea porque tienen más ´permiso´ o por necesidad, no necesariamente ha significado que tengan menor carga sobre sus hombros. O sea, al revés. Las mujeres somos más impulsadas a que trabajemos, pero eso no nos ha liberado de las otras obligaciones, lo que tiene que ver con una desigualdad social en términos de cuáles son las tareas y funciones que debiéramos ejecutar los hombres y las mujeres”, comenta Carmen Gutiérrez.

 

Por lo mismo, la docente de la U. del Pacífico señala que es necesario hacer consciente a la sociedad de esto. “La sociedad debe cuestionarse por qué necesariamente, en todo momento y para todas las edades, una mujer podría desempeñar mejor el rol y función de cuidado de los hijos que un hombre. O sea, claramente hay momentos en los cuales la mujer es irremplazable, como en la lactancia, pero no necesariamente es la que deba cumplir de mejor manera el papel de cuidadora de los hijos”, puntualiza.

 

Cómo sobrevivir a la culpa y a la ambivalencia continua de roles

 

La sociedad chilena no hace fácil la inclusión equilibrada y equitativa de las mujeres al mundo laboral, en especial cuando son madres. Uno de los problemas es la creciente falta de redes, a pesar de la gran necesidad de contar con ellas. La familia extendida, con la presencia de tíos, abuelos y otros parientes que apoyen el cuidado de los hijos, es cada vez menor y la vida en comunidad es escasa.

 

“No sólo las redes son más pequeñas, sino que cada vez se ha instalado más en la cultura y en nuestra sociedad una sensación de miedo y de desconfianza. Entonces el vecino ya no es una persona en la que yo me puedo apoyar, sino que es un potencial ladrón, abusador, estafador o lo que sea, y ello ha creado una atomización de la familia y la única forma de revertir esto es poniendo la confianza y la comunicación en primer lugar”, plantea la directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico, Carmen Gutiérrez.

 

Sin embargo, hay países que han podido resolver de buena manera este conflicto, con una distribución de los roles menos rígida. “Ahí es la propia pareja la que decide quién hace qué, por eso se da que la mujer sale a trabajar y es el hombre el que se queda al cuidado de los hijos. Ese tipo de experiencias es interesante, porque es pareja o el núcleo familiar el que define cuál es la mejor manera de vivir la vida y no desde lo que está socialmente pre-establecido. Esa posibilidad de desarrollar una respuesta propia, creativa, que sea atingente y contingente a su propia realidad, es lo más sano”, asegura la experta.

 

Por ello, la psicóloga indica que si una mujer está en pareja, sea o no el padre de sus hijos, debe conversar y acordar una distribución de tareas y funciones, tanto del ámbito del trabajo como del ámbito del hogar, para que los hijos estén bien protegidos. “Para revertir de alguna manera la definición preestablecida de los roles en una pareja, el planteamiento no debe ser ‘yo estoy incumpliendo y necesito tú apoyo’, sino: “acá tenemos que distribuirnos las tareas de otra forma’”, enfatiza.

 

La psicóloga reflexiona que “el ideal es buscar una salida donde esté a la base la asociatividad y la capacidad de establecer relaciones de cooperación. Es decir, un recurso frente al aislamiento en el que muchas familias viven y que nos ayude a mantener lazos con el otro y ser co-responsables socialmente”.

 

Lo anterior, también rige para la realidad de muchas mujeres dueñas de hogar monoparental, quienes deben buscar alternativas para apoyarse y organizarse en la redistribución de las funciones y tareas con redes de familiares, amigos o con mujeres en la misma situación.

 

“Estos son los casos en que la mujer ni siquiera se puede plantear si quiere o no quiere trabajar. Entonces, si esa mujer de la cual depende el sustento no lo asume como una opción que implica un beneficio, va a tomarlo como una recarga y va a decir cosas tan locas como: ‘Soy madre y padre al mismo tiempo’, cuando nadie lo es. A esas mujeres lo que les pasa normalmente es que se sienten obligadas a hacer el doble y cumplir el triple, y están claramente sobrepasadas para responder adecuadamente. Ello las lleva a desarrollar estrategias de control y vigilancia sobre sus hijos, o se transforman en autoritarias y se pierden la posibilidad de establecer un contacto más cálido con sus hijos basado en la confianza y, al contrario, lo hacen basado en el control, la restricción y en la duda sobre sus ellos”, concluye la directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.