miércoles, 27 de mayo de 2015

5 consejos para manejar las rabietas de tu hijo




Ser padres puede ser el trabajo más gratificante que hayas tenido, pero también puede ser uno de los más difíciles, como cuando aquel niño que has visto crecer y que amas entrañablemente está fuera de control. Pero tranquila, les pasa a todos los padres. Sólo recuerda respirar, calmarte y poner a prueba estos consejos que te entregamos para mantener la situación controlada durante una rabieta o crisis infantil.

1 Aprende a conocer los signos. Así será mucho más fácil detener el evento si lo anticipas. "Las rabietas son como fichas de dominó", dice el psicólogo James H. Bray. "Una vez que las señales van apareciendo y cayendo, todo lo demás va a caer, desencadenándose una serie de actitudes y señales que pudiste haber prevenido".

2 Distrae a los más pequeños. La diversión a menudo puede ayudar a los niños pequeños de 3 o menos años. Muéstrales un juguete o inicia una actividad para desviar la atención y evitar una rabieta. A esta edad, los niños no entienden el concepto de causa y efecto, por lo que las discusiones no son eficaces.

3 Toma un descanso. Saca a tu hijo de lo que sea que esté haciendo. Esto te da la oportunidad de que ambos se calmen. Haz que los niños pequeños se acuestan con su juguete favorito o se sienten en el sofá. Los niños mayores se les puedes enseñar estrategias para que ellos mismos se calmen como hacer respiraciones profundas, contar hasta cinco o diez antes de hablar, o simplemente distraerse con cualquier otra cosa, dice Bray.

4 Enséñales el autocontrol. "Lo más difícil es mantener la calma y no participar", dice Bray. Si te sientes enojada, es mejor que des un paso atrás, respira profundamente, y date un tiempo para confrontarlo.
"Los niños van a aprender mucho más de la conducta de sus padres que de lo que dicen", comenta el especialista.

5. Habla con firmeza. Explícale a tu hijo lo que necesitas de él, pero no intentes que aprenda lecciones siendo muy débil y con poca autoridad, ni tampoco gritándole o siendo excesivamente estricta. Evita ponerte emocional y pon reglas que ciertamente se deben cumplir. Cuando en un episodio de rabieta quieres abrazar a tu hijo con la esperanza de que se calme, lo que vas a lograr es reforzar el mal comportamiento.

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