Posibles causas:
Hambre: es probablemente
el motivo más común de por qué llora tu bebé. Este tipo de llanto no
suele ser continuo, sino más bien con algunas pausas. Ten en cuenta
también si el bebé se chupa el dedito, abre mucho la boca o busca con su
boca el pecho o el biberón. En este caso basta con darle de comer hasta
quedar satisfecho.
Frío: los ambientes fríos
pueden resultar molestos para tu bebé. Asegúrate mantenerlo abrigadito,
la temperatura en la habitación puede estar entre los 18 a 20 grados.
Sueño: los bebés al
sentirse cansados y con sueño optan por manifestarlo con llanto. Lo
notarás si tu bebé se frota los ojitos o bosteza. Este llanto suele ser
continuo y tiende a aumentar de tono. Está atenta a las primeras señales
de cansancio pues mientras más cansado esté más difícil será calmarlo.
Pañales sucios: causa
segura y fácil de comprobar. La irritabilidad de algunos niños ante los
pañales sucios es mayor o menor en ciertos casos. Este llanto suele ser
estridente, pero de seguro que fácil de remediar.
Dolor: si el llanto se
vuelve agudo e intenso, es probable que tu bebé presente cólico o algún
otro malestar. Será fácil de intuir pues no suele ser como el llanto
común. Lo recomendable es que te pongas en contacto con su médico.
¿Cómo calmar su llanto?
Movimientos rítmicos:
acunarlo o balancearlo bien sea en tus brazos, en la cuna o el porta
bebé; la idea es que sean movimientos rítmicos y suaves. Ten en cuenta
que todo a su justa medida no será perjudicial en el futuro
comportamiento de tu bebé. Este resulta ser uno de los métodos
infalibles para calmar el llanto.
Masajes: un suave masaje
con tus manos mediante movimientos circulares desde la cabeza hasta la
espalda, ayudará a relajar a tu bebé y de esta forma sentirse más
calmado.
Un buen baño: las
propiedades relajantes del baño también tienen su efecto en los más
pequeños. Con una temperatura entre los 33 y 35 grados, el agua puede
ser tu mejor aliado para tranquilizar el llanto de tu bebé.
La música: estudios
científicos señalan los aspectos positivos que tiene la música en los
niños, a esto se añade el poder relajante que puede tener en el momento y
el tono apropiado. La sensibilidad natural que tienen los recién
nacidos ante la música les ayuda a sentir calma y tranquilidad en los
momentos más agobiantes.
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