domingo, 10 de mayo de 2015

Practicando el apego sano

Ya en nuestras primeras semanas de vida, desde el vientre materno, entablamos un vínculo vital con nuestra madre, a través del cordón umbilical. Es en nuestros primeros años de vida, y a partir del mismo instante del nacimiento, que este vínculo se refuerza, brindándonos un sentido de protección y seguridad que nos permitirá desarrollar habilidades tanto psicológicas como sociales.
La teoría del apego
Desarrollada por John Bowlby y Mary Ainsworth durante la década de los 50, la teoría del apego se refiere al efecto psicológico producido por el vínculo temprano que se crea entre madre e hijo, y así como el efecto negativo que se presenta al no contar con tal relación maternal. Señala que los modelos de apego desarrollados durante la infancia se mantienen a lo largo de la vida, generando patrones de funcionamiento interno que integran perspectivas de uno mismo y de los demás, llegando a manifestarse automáticamente en todas las relaciones posteriores.
Demuestra además que el niño desde los primeros días de nacido manifiesta la necesidad de sentirse seguro y busca crear esa proximidad que le permitirá estar a salvo. Es a través de gestos espontáneos, a lo que algunos expertos llaman “estrategias del recién nacido”, como una sonrisa, un balbuceo, un llanto, etc., que el niño obtendrá el contacto requerido.  De esto se desprende la importancia que el contacto físico representa durante la infancia, ser protegido y aceptado sin condición alguna le proporciona al niño la seguridad emocional que necesita. Por el contrario los niños a los cuales se les cría con desapego buscarán a lo largo de su vida otras formas de cubrir las necesidades dando lugar lamentablemente a trastornos mentales y sociales.
Decide brindar apego seguro
El apego lo constituye precisamente este vínculo afectivo que se desarrolla desde el momento en que el niño nace y es colocado en el pecho de la madre. Desde hace unos años las prácticas en las rutinas médicas en centros clínicos y hospitales privan de esta instancia tanto a la madre como al neonato. Sentir, abrazar y hasta amantar al recién nacido luego del parto, es una decisión que la madre debe tomar previamente y que beneficiará enormemente la práctica del apego materno post parto. La madre representará entonces la figura del primer cuidador, el tipo de relación que se establezca dará paso al estilo de apego que se desarrolle. Las figuras complementarias serán el padre y los hermanos, convirtiéndose en personajes secundarios, lo que permitirá establecer una jerarquía en las figuras de apego.
Los beneficios
Los niños criados bajo un apego seguro se muestran claramente más atentos a los estímulos de sus padres, sonríen mas habitualmente con ellos y con quienes los rodean, se sientan y afirman la cabeza antes que los demás niños y se comunican a través de gestos o palabras más claras y tempranamente. Diferentes estudios demuestran además, la importancia que tiene el afecto temprano en el desarrollo neuronal, la estimulación y cariño adecuado, incluso desde la etapa prenatal, puede estimular el aprendizaje en los niños.
Principios fundamentales para la práctica de un apego sano
  • Estar preparado para el nacimiento del bebé.
  • Entender y corresponder de forma sensible a las necesidades emocionales del niño.
  • No evitar la lactancia materna.
  • Cargar en brazos regularmente al bebé.
  • Compartir el sueño.
  • Evitar las separaciones frecuentes o prolongadas.
  • Usar la disciplina positiva.
  • Mantener una vida familiar estable.
La ausencia de apego
Si por el contrario al niño lo privan de una relación afectiva, no desarrollará seguridad ni confianza en sí mismo. Si no puede confiar en sus padres, que son las principales figuras cercanas a él, entonces, ¿qué puede esperar del resto? Esta ausencia de cariño y cuidados, provoca un riesgo significativo para el desarrollo infantil. Un vínculo inseguro, sin poca o nula calidez emocional, inestabilidad, desarmonía y en algunos casos maltrato, está directamente relacionado a una gran cantidad de desórdenes emocionales, cognitivos, y sociales, desarrollados en la infancia y reflejados en muchos casos en la vida adulta.
La Organización Mundial de la Salud, recomienda que el recién nacido y su madre permanezcan juntos y que la lactancia sea inmediata, incluso antes de que la madre abandone la sala de partos.

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