viernes, 22 de mayo de 2015

¿Por qué es bueno practicar Yoga durante el embarazo?



La práctica del Yoga es un camino y una filosofía de vida, que permite un estado de salud óptimo, equilibrado, armonía y fortaleza interior, una actitud positiva y alegre ante la vida y sus diarios desafíos, según señala la instructora de yoga Gladys Pernalete, “el yoga proviene de la palabra sánscrita “Yug” que significa unión, integración. Su práctica se originó en la India hace más de cinco mil años y sus referencias se han encontrado en los escritos más antiguos hallados hasta ahora, llamados Vedas. El yoga es un camino de desarrollo espiritual cuyo objetivo es la integración de cuerpo, mente y espíritu con Dios”.
Explica además que, existen variedad de ramas del yoga que son aplicadas a los diferentes requerimientos de personas según su condición física, edad, e intención.“Hay variantes muy suaves y relajantes, otras más activas y vigorizantes que demandan mayor energía, no obstante, es recomendable consultar con un especialista médico antes de comenzar a practicar para asegurarse de que no exista ninguna contraindicación. No es recomendable para Embarazadas en los 4 primeros meses de gestación”, dice.
Hoy en día los problemas que tienen tanto las mujeres embarazadas, como el resto de personas, en gran medida están ligados a aspectos emocionales y mentales del ser. Aixa Hernández de Prono, en su libro “Yoga para embarazadas", afirma que “hemos visto que su cuerpo está en permanente cambio; sus emociones y sentimientos no son ya las mismas; su futuro es incierto, pues deberá modificar todos los esquemas de su vida cotidiana; su situación familiar se verá alterada y su relación de pareja exigirá adaptaciones”. Para ello resulta ideal el yoga, ya que la relación existente entre el organismo y la mente del ser humano, se une con esta práctica de tal forma que con cada “asana” o postura se trabajan tanto los músculos, articulaciones, circulación sanguínea y demás órganos del cuerpo humano, como el estado psíquico del individuo. Con la práctica del yoga, no sólo mejoran la elasticidad de sus articulaciones y su flexibilidad general, sino que además pueden lograr una actitud más relajada y con mejor estado de ánimo a la hora del nacimiento del bebé, lo que influirá en la consecución de un buen parto y probablemente menos doloroso.
Toma tus precauciones
Hay que tener en cuenta que algunas posturas y respiraciones comunes en las clases de yoga están contraindicadas durante el embarazo, existen muchas modalidades de yoga, por eso es importante que cada “asana” sea adecuada o sustituida por la más acorde a la etapa de gestación. La idea es realizar ejercicios más livianos, prestando particular cuidado al área del abdomen. Evita las posturas tradicionales que te obligan a recostarte sobre el vientre. Luego del primer trimestre, evita presionar mucho tu espalda para no oprimir la vena cava, que es la que retorna la sangre de las piernas al corazón, pues esto te produciría vértigos, respiración entrecortada y náuseas. También evita los movimientos de inversión como pararte de cabeza, pues el equilibrio se ve afectado durante el embarazo y puedes provocarte una caída. Lo más importante es que escuches a tu cuerpo, si te sientes exhausta detente, también si experimentas sangrado vaginal o flujo. Si se te dificulta respirar o sientes contracciones para inmediatamente y llama al doctor.
Respira bien y relájate
La mujer embarazada necesita más descanso que la persona común. Con el yoga aprenderás a relajarse, no solamente durante las clases, sino también en medio de tus actividades diarias. La respiración es vital en el yoga, de hecho, se dice que el yoga se creó para enseñar a respirar adecuadamente, pues las “asanas” o posturas demandan una mayor cantidad de oxigeno y por lo tanto aumentan nuestra capacidad pulmonar”, indica Pernalete, y añade que, “por otra parte la meditación es la consecuencia de la práctica del yoga, pues al estar realizando el ejercicio, la concentración de la mente recae en la postura y en la respiración, creando automáticamente una meditación activa. Finalmente, luego de la relajación al final de la clase, permitirá a la futura mamá entrar más fácilmente en un estado meditativo de comunión interior”.
¿Y luego de dar a luz?
Siempre existe la manera de ejercitarnos sin descuidar nuestras nuevas responsabilidades. Continuar con las prácticas es sumamente recomendable para la mamá, le servirá para hacer frente a esta nueva fase de su vida con una actitud más serena y tranquila. Explica David Lifar, en su libro "Yoga, embarazo y plenitud", “los primeros movimientos que se hacen en Yoga post- parto son muy suaves y se basan en asanas de elongación y ejercicios respiratorios que ayudan a reacomodar las tensiones que suelen producirse por adoptar con frecuencia malas posturas. También, muy de a poco, se va trabajando para afinar la cintura, fortificar piernas y brazos, y a través de la relajación, concentración y meditación, encontrar tranquilidad y equilibrio”, dice.
¿Cuándo puedo retomar la actividad?
Si el nacimiento fue a través de cesárea se recomienda iniciar tu rutina de ejercicios transcurridos 5 meses del parto, y si al contrario el parto ocurrió de forma natural podrás iniciar el entrenamiento 30 días después del nacimiento de tu bebé, sin embargo, la persona apropiada para determinar la fecha exacta es tu médico.

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