Indudablemente el parecido físico que tenemos con nuestros padres, casi siempre es insignificante si lo ubicamos al lado de las semejanzas que existe entre nuestra forma de ser, comportarnos y hasta de pensar, pues nuestros temores, comportamientos, gustos y hasta defectos van de la mano con lo que venimos aprendiendo de nuestros progenitores desde el mismo momento de la concepción.
En este caso nos referiremos
específicamente al parecido entre madres e hijas, y es que al parecer la
huella que deja mamá en el comportamiento futuro de sus hijos es tal,
que el completo desarrollo emocional del individuo estará profundamente
evidenciado por la crianza que recibimos.
La opinión de los expertos
Stephen Poulter es un psicólogo
estadounidense, quien concentró toda esta información en su libro: “El
factor madre: cómo el legado emocional de tu mamá afecta en tu vida”.
Estudios señalan que una de las huellas
que más marcan a un individuo es la sobreprotección que recibieron por
parte de su madre durante la niñez, al igual que el estar siempre en un
ambiente pulcro, más que beneficiar puede perjudicar al individuo en
cuestión.
Para Patricio Venegas, otro psicólogo
interesado en el estudio de todas estas conductas y sus consecuencias
considera que “las madres sobreprotectoras y temerosas” generalmente
tienen hijos que al paso del tiempo desarrollarán enfermedades
psicosomáticas como alergias y asma.
De tal madre, tal hija
Para nadie es un secreto, que las madres
pueden heredarles características genéticas a sus hijas: como el color
del cabello, de los ojos, de la piel, etc. Sin embargo; no todo es
genético, la herencia que obtenemos de nuestros progenitores va mucho
más allá, inclusive estudios indican que los padres serán el modelo a
seguir de un niño cuando entre en la etapa de la adultez. De allí la
importancia de brindarles el mejor ejemplo a nuestros hijos.
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