martes, 19 de enero de 2016

Bitácora de lo que comemos día a día: ayuda en nuestra dieta

Hola chicas, hoy vamos a hablar de un tema que no a todas nos gusta, pero que, sin dudas, es muy importante en esta época del año: nuestra dieta. Sí, porque uno de los motivos por los que es difícil seguir las tradicionales dietas, basadas en controlar bien los tipos y cantidades de alimentos ingeridos para reducir el número de calorías, es precisamente la obligación de llevar ese control permanente. Pero hoy haremos un esfuerzo e intentaremos detectar qué es lo que nos afecta de nuestra dieta diaria e intentar eliminarlo.

Los expertos aseguran que llevar un diario de alimentación donde recojamos absolutamente todo lo que comamos durante una semana. Sí, sólo una semana. La finalidad de este diario no es calcular el número de calorías ingeridas cada día, que seguro que son excesivas, sino llegar a ser consciente de nuestras costumbres alimenticias.

Durante una semana, cada día dibujaremos una tabla en la que podamos escribir los siguientes datos cada vez que comamos cualquier cosa:

A qué hora: hora aproximada a la que comenzamos a comer algo.

Qué se ha comido: todo lo que se ingiere, y en qué cantidades (se ha de registrar absolutamente todo, hasta un caramelo).

Dónde: en qué lugar comemos (la cocina, el salón, un restaurante, la oficina, etc.)

Haciendo qué: el tipo de actividad que se estaba haciendo mientras comemos (charlar, ver la televisión, leer el diario, escuchar la radio, etc.)

Con quién: personas que nos acompañan.

A continuación te contaré qué hacer con esas anotaciones:

1.- Al cabo de la semana, hemos de poner las siete hojas ante nosotros y marcar con un resaltador todas las líneas que reflejen un atracón o la ingesta de alimentos particularmente engordantes. Estudia bien, una por una, las líneas marcadas y comprueba en qué circunstancias solemos alimentarnos peor: a qué horas suele ser, en qué lugares, haciendo qué y con quién. Anota tus conclusiones.

2.- Tras ello, marcaremos con un color diferente las líneas de nuestro diario de alimentación que no correspondan a ninguna de las comidas principales (desayuno, comida, merienda y cena), para llegar a tener una idea clara de nuestro “picoteo” entre horas. Anota tus conclusiones.

3.- Finalmente, escribe todos los malos hábitos que hayas detectado, todos los comportamientos que se repiten con cierta frecuencia (como sólo has contemplado una semana, si algún comportamiento de un solo día se repite semanalmente debes incluirlo también). Es importante conservar en un papel estas conclusiones para que te sea más fácil tenerlas presentes e intentar dejar de hacerlas.

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