La exploración del entorno a través del gateo conlleva a que los infantes adquieran confianza en la edad adulta y evita múltiples disfunciones en la niñez. El gateo facilita la integración de información sensorial y desarrolla el sentido de socialización primaria desde muy temprana edad. Además, favorece la coordinación del cerebro con todas las partes del cuerpo y resulta de gran ayuda en la etapa escolar primaria.
Lo importante de detallar estos estilos, costumbres o posiciones que tu bebé adopta para movilizarse por sí solo, es entender que son normales y que no significa nada si tu hijo lo hace diferente a otros niños. Educar y corregir siempre brindándoles la libertad de sentirse cómodos y seguros, es la principal recomendación.
Los niños pueden adoptar diferentes tipos de gateo, con su propio estilo, he aquí algunos de ellos:
*Clásico: consiste en desplazarse sobre las rodillas y las palmas de las manos. Es muy común que al inicio el bebé se desplace hacia atrás.
*Crol: se da cuando el infante se desplaza sobre su barriga moviendo los brazos y piernas.
*Croqueta: el bebé se desplaza de manera lateral con todo el cuerpo.
*Culeteo: consiste en el desplazamiento de forma sentada dando pequeños saltos, con una pierna flexionada y la otra totalmente estirada.
*Gato: los bebés andan sobre las palmas de las manos y pies a modo de puente.
*Serpiente: en este estilo el bebé se desplaza haciendo eses con la barriguita un poco elevada.
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