Por error muchas personas tienden a calificar a los carbohidratos como enemigos de las dietas para perder peso. Esto no es del todo cierto, el error en realidad es eliminar totalmente los carbohidratos de tu dieta con el fin de alcanzar tu peso ideal. Lo primero que debes saber es que la función principal de los carbohidratos es, suministrar energía al cuerpo para poder funcionar. Sin embargo, ellos se clasifican en simples y complejos, también conocidos como carbohidratos compuestos, de acuerdo a su estructura química y en base a la rapidez con la que el cuerpo los procesa.
Es importante reconocer la diferencia entre los tipos de carbohidratos ya que allí radica la gran confusión que existe sobre los carbohidratos y el exceso de grasa corporal. Los carbohidratos simples como, el azúcar de mesa, los dulces, los pasteles, harinas refinadas, la comida procesada en general, frutas, miel, melazas y los jarabes de cereales, se digieren rápidamente y pasan al torrente sanguíneo en pocos minutos, produciendo hiperglucemia a causa de la gran concentración de azúcar en sangre. Lo malo es que el cuerpo buscando eliminar parte de ella, la convertirá en grasa.
Por otro lado los carbohidratos complejos tardan un poco más en absorberse ayudando así a que la elevación de la glucosa en la sangre sea mucho más lenta y progresiva. Es decir ellos permiten al cuerpo controlar los niveles de azúcar, triglicéridos y colesterol en sangre, funcionando solo como combustible de larga duración. Éstos cuentan con un valor nutricional más alto que los simples, conteniendo fibra y vitaminas que tardan más en asimilarse, por lo que nos aportan energía más duradera. Los carbohidratos complejos se encuentran comúnmente en verduras, como espinacas, brócoli, zapallo italiano, cereales integrales y legumbres como las lentejas y porotos.
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