1 Si bien es cierto lo primero que debemos tener presente es abrigar muy bien al bebé, esto no significa que lo abrigaremos de forma excesiva, el hecho que lo cargues de ropas lo que puede provocar es un sobrecalentamiento de su cuerpecito lo que podría tener malos resultados. Tampoco abuses de la calefacción lo ideal es que mantengas en casa una temperatura de entre 24 a 26 grados centígrados.
2 Evita que el bebé cambie de temperatura bruscamente, es decir, mientras esté en casa con la calefacción encendida apágala al menos media hora antes de salir para que el cambio con el exterior no sea tan grande. Si lo vas a sacar a pasear, al médico o de visita a algún amigo, procura que sea en las horas centrales del día, cuando los cambios de temperatura son menos fuertes.
3 Calefacciona la habitación de baño antes de meterlo al agua, también está atenta que la temperatura del agua es la ideal, unos 28 grados, luego de sacarlo de su baño mantenlo abrigado y sécalo inmediatamente.
4 Para verificar si tu hijo puede tener calor o frío lo aconsejable es que su nuca y cuello ya que el mecanismo de termorregulación de los bebés no está del todo desarrollado, y algunas señales de su cuerpo como sudor, manos frías o calientes, podría indicarte todo lo contrario de lo que realmente es.
5 Usa un humidificador de aire para crear la humedad adecuada. Un ambiente demasiado seco puede impedir que el organismo del bebé expulse de manera correcta las impurezas, dado que la nariz se obstruye y esto puede ocasionarle dolor de garganta y tos.
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