martes, 23 de agosto de 2016

¿Niños traviesos o hiperactivos? 5 consejos para manejar la situación

Muchos padres suelen preguntarse si la inagotable actividad física que realizan los pequeños de la casa es normal o resulta ser una conducta que debe ser tratada por un especialista. Y es que como sabemos los niños suelen ser juguetones y traviesos, ciertamente esto es natural y lo vemos como parte del crecimiento y buen desarrollo de ellos, sin embargo, llega un momento en donde tanta actividad motora resulta un tanto agotadora en el día a día de los padres y es cuando debemos preguntarnos: ¿Es normal la conducta de mi hijo? ¿A caso tu hijo es un niño hiperactivo?

 

La hiperactividad se ha transformado en un concepto familiar dentro de nuestra actual sociedad. Más allá de las conductas enérgicas, impulsivas y aceleradas de los niños puede esconderse un trastorno conductual que puede afectarles la calidad de vida incluso en la edad adulta.

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Los consejos

1 El tratamiento ante un diagnóstico de hiperactividad consiste en la administración de fármacos, especialmente estimulantes, en conjunto con la aplicación de métodos conductuales y cognitivos, como entrenamiento en habilidades sociales, reuniones familiares e individuales, terapias de grupo y talleres de relajación, pintura y actividades deportivas. Sin embargo, es el especialista el encargado de evaluar cuáles son las opciones menos drásticas y más viables para el niño.

 

2 Es importante mantener una situación estructurada en la casa, con horarios constantes y evitando estímulos demasiado llamativos. Alejarle de los estímulos que pueden distraer su atención.

 

3 Al principio quedarnos con ellos haciendo actividades que requieran un nivel de atención elevado, e ir retirándonos poco a poco hasta dejarlos solos cada vez más tiempo.

 

4 Cuando parece que no oye lo que se le dice, sujétale la cabeza con las manos, mantén la mirada fija en sus ojos y háblale con voz suave, sin enfadarte pero firme, utiliza el contacto físico para atraer su atención. Después, pídele que repita lo que se le ha dicho y si no lo recuerda, vuelve a repetirle el mensaje.

 

5 De la misma manera, los padres necesitan una serie de normas claras y precisas para regular el comportamiento de sus hijos. Las reglas deberán ser estables, consistentes y explícitas: Estables: Se refiere al cumplimiento o incumplimiento de las reglas, pues siempre ha de tener las mismas consecuencias. Consistentes: Las reglas no cambian de un día para otro. Explícitas: Las reglas son conocidas y comprendidas por ambas partes, el padre y el niño. Predecibles: Las reglas están definidas antes de que se incumplan, no después.

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