Hoy en día, existen técnicas de fototerapia desde casa que permiten la aplicación de esta técnica desde el propio domicilio, sin necesidad de acudir a consultas especializadas y de manera más económica.
Aquellas personas que no pueden recibir fototerapia en instalaciones específicas por motivos laborales o personales, pueden, con los aparatos adecuados recibir un tratamiento domiciliario. Para ello, son entrenados con las debidas instrucciones por parte del personal médico evitando principalmente la aparición de quemaduras.
Las lámparas fluorescentes azules generan longitudes de onda específicas de luz que ayudan a descomponerla en componentes hidrosolubles no tóxicos que pueden ser expulsados del cuerpo fácilmente. Para ello se debe exponer la totalidad del área afectada bajo las luces de la lámpara y durante el tiempo recomendado. Una de las cosas que se deben tomar en cuenta ante este tipo de tratamientos es la hidratación, por lo tanto se debería consumir suficiente agua previo a los tratamientos.
Se trata de equipos de luz ultravioleta UVB de banda estrecha, que emiten luz con una frecuencia determinada. La frecuencia a la que operan estos equipos es capaz de penetrar más fácilmente la piel y con menor energía que otras frecuencias, reduciendo así el riesgo de sufrir quemaduras y los peligros a largo plazo de la exposición prolongada a la luz solar. Otra de las ventajas de este tipo de equipos, es que dado al diseño de su aplicador, permiten la aplicación de fototerapia incluso en los pliegues y zonas menos visibles de la piel.
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