Una de las razones por las que se recomendaría hacerla sería evitar problemas futuros como es el caso de la fimosis, que es la estrechez del prepucio, que impide retraer manualmente la piel para descubrir totalmente la cabeza del pene y otros tipos de enfermedades infecciosas. Lo cierto es que no se habla de si es bueno o malo circundar al pequeño, pues existen sus pros y sus contras, y dado que no se considera esencial para la salud del niño la decisión final la tendrá la familia, por ello es importante informarse al respecto.
La piel que cubre el glande del pene de tu bebé, es decir la cabecita del pene, se llama prepucio y es precisamente este pliegue de piel el que se elimina cuando se realiza la circuncisión por lo que la parte superior del pene de tu bebé quedará expuesto. Es un procedimiento sencillo que no requiere puntos de sutura y solo producirá una pequeña hemorragia. En pocos días sanará y tu hijo desarrollará una vida normal.
Muchos estudios señalan que existen más ventajas a futuro sobre los niños circuncidados y los que aún conservan su prepucio. Demostrando que la circuncisión podría disminuir ciertos riesgos para la salud de tu hijo en la edad adulta como infecciones del tracto urinario y otro tipo de infecciones, disminuye el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual y de padecer cáncer de pene. Algo que debes tomar en cuenta es que a medida que el niño crece el procedimiento ser un poco más complicado e incluso más doloroso.
Pero también debes saber que el prepucio protege la parte superior del pene de tu bebé contra la orina, excremento y otros tipos de irritación. La zona del glande es muy sensible por lo que el prepucio también le brinda protección al pene en este sentido. Por otro lado, no hay pruebas de que la circuncisión reduzca la función o el placer sexual. Pese al caracteres religioso de la circuncisión entre judíos y musulmanes, esta se hizo popular en el resto de la población a mediados del siglo pasado, aunque hoy en día se dice que un 80% de hombres en el mundo no están circuncidados.
Finalmente la decisión de circundar o no a tu bebé será tu responsabilidad, pero no olvides escuchar atentamente las recomendaciones de tu médico.
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