sábado, 13 de junio de 2015

Madre e hijo: una profunda conexión explicada por la ciencia






E l vínculo materno entre madres e hijos es sencillamente maravilloso. A muchas de nosotras nos sucede que tenemos una conexión innata con nuestros hijos y del mismo modo con nuestras madres. Para nadie es un secreto que solemos tener mayor afinidad con nuestras madres que con nuestros padres, podríamos pensar que el hecho de llevarnos 9 meses en el vientre ha hecho de nuestra relación algo especial. Y aparentemente estamos en lo correcto; en una reciente investigación se determinó que la células de los hijos viven también en el cerebro de sus madres.

Conocido como microquimerismo, este fenómeno hace pensar que la conexión entre madre e hijo es mucho más poderosa de lo que creíamos. Corroborando que el ser humano es un organismo plural, que terminamos desarrollándonos a través de las células de nuestros antepasados.

Esta investigación demuestra científicamente  la profunda conexión física que se tiene con las mujeres de nuestra familia. Y es que resulta ser una cadena larga e interminable con extensos lazos psicológicos y físicos que se han compartido de generación en generación entre madres e hijos iniciados, ciertamente, desde la gestación.

Desde hace tiempo se conocía sobre el intercambio de células que ocurría entre la madre y el feto a través de la placenta, las cuales llegaban a distintos órganos. Sin embargo, la duración de estas células en el nuevo organismo y su nivel no había sido constatado hasta ahora, después de que científicos descubrieran células masculinas viviendo en mujeres incluso 20 años después del embarazo.

También es sabido que el intercambio de células no sólo ocurre entre madre e hijo, sino que también puede suceder entre gemelos durante su estancia en el útero materno, pero no sólo eso, y es que también se comprobó que estas células pueden compartirse entre los diferentes embarazos que una mujer pueda llegar a tener, es decir, existe la posibilidad de que las células pertenecientes a un hermano mayor y que residan actualmente en la madre puedan transmitirse a un hermano menor a través de la placenta durante el próximo embarazo.

En conclusión, las mujeres pueden tener células microquimerias tanto de su madre como de sus propios embarazos, e incluso hay evidencia de la compatibilidad entre las células de la abuela y el bebé dentro de la madre.

No se sabe del todo cual es la función de estas células pero se cree que pueden participar en la restauración del tejido de manera similar al trabajo de las células madre y se cree también que puedan tener un papel importante en el sistema inmune.
Finalmente estamos mucho más conectados de lo que pensábamos, incluso en el plano físico. Además de los lazos emocionales compartimos también vínculos sociobiológicos.

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