Las arrugas son pliegues en la piel, que por lo general aparecen en la medida en que envejecemos. Sin embargo, pueden desarrollarse esta explicación sin efecto. Las primeras arrugas que aparecen en el rostro tienden a ocurrir como resultado de las expresiones faciales. El daño solar, vicios como el tabaco, el alcohol, la deshidratación, algunos medicamentos, así como otros factores que también pueden causar arrugas.
Los agentes aceleradores del envejecimiento de la piel, como el sol, el frío, el viento, la contaminación, los tóxicos como el tabaco o el alcohol, o los malos hábitos de vida como el estrés o la falta de sueño, debilitan el manto hidrolipídico que protege la piel provocando un deterioro de los mecanismos fisiológicos.
Los lípidos intercelulares disminuyen y empieza a no ser eficaz como barrera protectora, haciendo que la piel se vuelva más permeable y aumente así la pérdida transepidérmica de agua, lo que da lugar a un estado de deshidratación permanente.
Internamente, a nivel de la capa basal, la unión dermis-epidermis se aplana, restando soporte a la piel y dando lugar a las primeras arrugas: la piel estará más seca, tirante y con menor flexibilidad; aumentarán las arrugas y aparecerán manchas.
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